8 mar 2018

Mulher

Este artículo se lo dedico todas las mujeres del mundo, y a todos aquellos colectivos que hoy en día siguen sufriendo actos de represión y desigualdad social. En concreto se lo dedico a mi madre, que me ha cuidado durante toda su vida y lo sigue haciendo, y que me ha dado la oportunidad de ser como soy junto a mi padre y a mi hermano. Ella es una gran luchadora, siempre lo ha sido, y la manera con la que afronta la vida es digna de mencionar, porque es fascinante cómo se enfronta a todas las dificultades que se le ponen por delante.

Hace poco descubrí la corriente de pensamiento interseccional, que defiende que la razón de los desequilibrios sociales y la represión de ciertos colectivos va condicionada por muchísimas variables, en este caso no sólo el género, sino la raza, la etnia, la identidad y la preferencia sexual, la clase social y más. Por lo que es lógico que dependiendo de estos factores una persona se sienta más o menos oprimida por la sociedad o una parte concreta de esta, lo que condiciona la concienciación del problema de la desigualdad. En este día en concreto vamos a centrarnos en el feminismo: tengo que clasificar como un acto irracional que hoy en día un hombre clasifique a una mujer como un ser inferior a él mismo; no lo puedo entender. Pero el caso es que hay gente que lo piensa o que se siente cómoda con los privilegios que ofrece el patriarcado y los secunda. Aún así me parece un acto inhumano que este tipo de personas consigan perpetuar estas ideas, por ejemplo, pagando salarios más bajos a mujeres por el mismo trabajo que hacen los hombres, habiendo sectores mucho más masculinizados de mayor apreciación social, o impidiendo y obstaculizando que las mujeres puedan acceder a puestos de mayor responsabilidad. En algunos casos se trata de acciones intencionadas y en otros probablemente de estigmas sociales que indirectamente (o directamente en algunos casos) condicionan a las mujeres a rechazar vocaciones “más propias” del hombre, y a la inversa para los hombres (sobre todo en trabajos infravalorados o “delicados” como los del hogar). El sexismo que se da hoy en día deriva en muchos casos en situaciones deplorables y muy normalizadas como el desprecio y el acoso, la violencia y los abusos; llegando a casos desgarradores como el uso de ácidos, las mutilaciones genitales y los feminicidios.

En el caso de la gente que quiere desvincularse del feminismo, creo que hay una concepción de este muy estereotipada y cruelmente se representa como una amenaza hacia los hombres, cuando en realidad la intención es completamente diferente: acabar con los privilegios, del hombre blanco en concreto, que dejan a la mujer en una posición inferior. Creo que se trata de un pensamiento parecido, que intenta deshacer las redes que impone la sociedad patriarcal para ofrecer libertad e igualdad indiscriminada a todos los colectivos y minorías. Por lo que a la gente que crea en estos ideales les pido que investiguen y se documenten de lo que significa el movimiento feminista y muchas de sus corrientes (que siguen en constante debate) y entonces ejercer una opinión fundamentada; teniendo en cuenta a todo el colectivo y no a casos residuales.

¿Qué soluciones hay? La más profunda probablemente sea la educación; acabando con los casos precoces de machismo, lgtbfobia e intolerancia, que a esas edades principalmente tienen su fuente en algunas familias y en medios de comunicación. También es necesaria la educación a través del replanteamiento de los roles en los ámbitos público y privado de ambos sexos, de una forma equitativa e indiscriminada. Y para intentar mejorar la sociedad actual, muy condicionada, la normalización de los derechos y la visualización de los problemas es fundamental para hacer comprender cada vez a más gente de los problemas a través de verdaderos testimonios. Por último, cabe decir que este movimiento evoluciona con el tiempo, por lo que, aunque no me puedo poner en la piel de una mujer, entiendo que tengo que escucharla y luchar por acabar con las injusticias que vayamos encontrando por el camino. Más empatía y menos reguetón misógino.

8 nov 2017

El engranaje

He perdido en parte la confianza en el sistema educativo. En el caso de la primaria y secundaria es verdad que hay más afluencia de buenos profesores, pero llega la universidad y todo se hace pedazos. Por experiencias propias y de amigos llego a una idea clara: el estudiante que suspende no es un completo imbécil, como algunos quieren creer.

El mundo de hoy en día ofrece muchas posibilidades, aunque no todas tienen el reconocimiento social/económico que probablemente deberían. El caso es que, dejando aparte ciertas ideas utópicas, si tú estás dentro del sistema de un país desarrollado y realmente quieres dedicarte a algo, puedes llegar a hacerlo. Cuidado, no digo que puedas ganarte la vida. Ese es el problema, la remuneración de muchas labores no ofrece posibilidad ni de una subsistencia. El otro problema es no conseguir llegar, por X o por Y, o por el sistema educativo.

Como decía, me siento temporalmente derrotado ante la gran estructura de profesorado universitaria. Los profesores, a veces llamados “grandes héroes”, pueden acabar siendo los grandes antagonistas. Me refiero a los mal llamados profesores. Se que es un problema muy estructural que lleva sucediendo décadas o quizás siglos, pero me gustaría que en un futuro no muy lejano se pudiese resolver. Ese profesor que llega a la clase, se sienta en su mesa, pone la llamada “transparencia” y lo único que hace es recitar y demostrar su superioridad ante el alumno. Obviamente es una generalización como una casa, pero, al fin y al cabo, creo que hay muchos alumnos que ahora mismo pueden estar pensando en un mal llamado profesor. Al fin y al cabo, es una ejemplificación de alguien que no entiende o no quiere entender lo que significa el mundo de la docencia. Alguien que cree que al poseer un alto nivel de conocimiento está completamente capacitado para dar clase. Pues siento decirles señores que las cosas han cambiado y aún lo harán más. El mundo se abre: el desarrollo es constante y el conocimiento se amplía. Quizás en épocas anteriores les era útil ese método, pero cada vez más, el estudiante se da cuenta de que, además de hacer un gran esfuerzo personal, necesita la ayuda del maestro para entender y estar motivado.

Mi definición de maestro no es otra que aquél que sepa enseñar. Aquella persona que entienda la psicología de un niño, un adolescente, un joven o un adulto, o que se esfuerce por entenderla, para poder conseguir su propósito de enseñar. Alguien que se pregunte de vez en cuando si su método es el más adecuado, que busque otras opiniones de maestros o alumnado y que sepa rectificar o cambiar para mejorar. He visto muchos profesores en mi vida que concuerdan con esta idea. Es más, estos profesores muchas veces sufren limitaciones debido al sistema educativo; en mi opinión, la estructura del problema.

“Queremos reducir el abandono de los estudios”, una frase muy repetida por la administración. La pregunta que me formulo es: ¿Realmente queréis?, porque no concordáis con mi definición. Si entendieseis lo que realmente significa ser profesor quizás las cosas cambiasen.

¿Mi propuesta? Una enseñanza más enfocada en las inquietudes del alumno, más versátil (sobre todo cuando el estudiante ya tiene unas capacidades intelectuales y criterio desarrollado), más humana. Sí, parece muy típico: humana; pero es así, porque al fin y al cabo somos seres caracterizados por la curiosidad, por la imaginación y la capacidad de crear, y creo que estos valores no se potencian lo suficiente. La gente busca el conocimiento, pero porqué tiene que estudiar aquello escogido de manera arbitraria. ¿Dónde está la capacidad de elección? Creo que sólo uno mismo sabe lo que puede querer, y tiene el derecho de centrarse en eso que busca. Y si se equivoca, el mundo no se viene abajo, o no debería.

Realmente soy consciente de este problema a partir de la primaria, y se va acentuando con el paso de los años. Al fin y al cabo, el método del encasillado lleva a mucha gente a preguntarse por su lugar en el mundo, por su incompatibilidad con todo lo que ha llegado a conocer en su corta existencia. Y creo que esto no debería ser así, creo que, como digo en un principio, hoy en día se nos abren más posibilidades que nunca.

El problema es el de un sistema que crea capital humano, pero muy motivado por sus intereses en el rendimiento de este en la economía capitalista actual. Y eso hace que me pregunte si realmente ese conocimiento arbitrario impartido no forma parte de una doctrina de Estado que nos hace entrar de manera automática en el engranaje del sistema. Como decía Max Weber, el sistema capitalista actual ha activado una palanca sin retorno, en la que desaparecen completamente los valores morales y son substituidos por un único objetivo: la creación de riqueza. Y en ese momento es donde empieza a salir una discordia entre la gente que se adapta al sistema y la que se rebela e intenta salir de este.

Mis conclusiones defienden la idea de que tenemos los medios, en el mundo desarrollado, para que el ser humano desate su curiosidad y su imaginación y la ponga en práctica en aquello que crea conveniente. Pero el sistema necesita un cambio en el margen económico, social y educativo para que ese objetivo se pueda cumplir.

Otro día hablaré de aquellas personas que no tienen oportunidad, que son muchas, principalmente en países menos desarrollados económicamente y de cómo el mundo desarrollado (en relación con el cambio de espectro que he comentado) tiene que entender definitivamente la necesidad de desarrollar la sostenibilidad, en primer lugar ambiental, para la pervivencia de nuestra especie.


26 oct 2017

Metacrítica


Molts cops  em formulo la mateixa pregunta: fins on arriba l’esperit crític? 
He arribat a una conclusió bastant definida: fins a l’autocrítica que no ens pot comprometre davant els altres. Això és molt trist, perquè demostra que l’orgull sempre ha d’anar en primera fila. He de reconèixer que crec que la gent si exerceix una autocrítica, però més aviat interna. Les típiques preguntes que jo em faig sobre la satisfacció vital, la moral, les repercussions de les meves accions... Suposo que tothom es fa aquests tipus de qüestionaments en major o menor mesura. Però em refereixo a idees projectades a la resta de gent. Costa molt, quan es té una posició ben definida, replantejar-se algun aspecte que una altra persona ens recrimina. És com un sentiment d’inseguretat que ens emprenya i l’únic que fa és aferrar-nos encara més en la nostra  idea. No acceptem crítica, o molt poc.

Quan parlo amb amics, familiars, coneguts, parteixo de la idea d’intentar buscar aquell “però”, sóc molt d’aquest tipus de diàleg, anomenem-lo constructiu (o maièutica socràtica per sentir-nos intel·lectuals). És cert que tinc unes idees, més o menys estructurades (reconec que són més aviat protoidees, ja que em queda un llarg camí a  recórrer), però d’una manera o altra intento deixar-les enrere per fer front a un dur esforç de llaurar aquest esperit crític en la  gent. La intenció és només una, posar-me a l’altre banda. Siguin les qüestions que siguin m’agrada ser antagònic. Podeu pensar en un sentit pejoratiu de la paraula, jo no ho entenc així. Jo crec que es tracta de un altre punt de vista tan vàlid com el primer (en molts dels casos).

El que jo defenso és la  idea de que es poden defensar unes idees o unes altres (amb certa lògica), però amb arguments i amb autocrítica. No és tan difícil, partint de la idea que ningú és perfecte. Perquè ho sento per aquells que ho creguin, però no hi ha una veritat universal. No hi ha un món de les idees on tot és ben definit i els conceptes de política, ètica, coneixement universal només  poden ser  d’una manera. Segur que molta gent ara mateix pensarà: això que dius és  obvi. Però crec que no és tan obvi en el cas pràctic, perquè llavors sembla que tot ha de prendre un camí determinat. I això és el que m’entristeix. Després de segles de civilització, milers de  problemes encara es donen avui en dia per aquests motius. Crec que hem de començar a acceptar que aquest món ens ofereix milers de milions de possibilitats i nosaltres en podem triar qualsevol. Però a l’hora de posar-la en pràctica, hem de saber que no tot està tan delimitat com creiem.

Tinc la teoria de que quan estic a Catalunya no sóc independentista, i quan me’n vaig a Madrid sí que ho sóc. Òbviament és una teoria absurda, el que vull exemplificar és que l’únic que faig és contraargumentar les raons de l’altre. Perquè al cap i a la fi és una manera molt útil d’intentar sortir de la caverna.

Amb aquest escrit volia principalment criticar el context polític a dia 26 d’Octubre de 2017.  Ho sento, però l’únic que veig en aquest xoc de trens és inconsciència. Potser més d’una banda que d’una altra, en realitat no tinc ni idea. Però el que és obvi és que l’autocrítica és molt reduïda per no dir ínfima. Des de sempre m’he plantejat aquest aspecte de la política. Les respostes a la meva pregunta solen ser semblants: l’autocrítica comporta feblesa, desgast electoral, ruptura. Potser és  cert, però també crec que és cert que, com he dit abans, és un procés humanitzador, humil i decent ja que accepta la imperfecció, accepta el diàleg i definitivament accepta la democràcia. I aquests han de ser els valors pels quals es mogui un governant.

El maleït diàleg és una bona solució, de les que s’han plantejat crec que la millor. I el diàleg i la política i tot es basa en renunciar a certes coses per accedir a altres. És tan difícil deixar l’orgull enrere? Pot tenir aspectes positius però en aquest cas, parlant a llarg termini no porta enlloc.

La meva conclusió és determinant: nosaltres som a aquest món degut a un seguit de fets molt aleatoris (principalment per l’aparició de la falla del Rift Valley, però això és un altre tema). I hem arribat a construir una civilització amb un pensament molt ampli i divers. Aquest pensament és invenció humana, pot haver estat condicionat pel món en què vivim, però es imaginari. I el que hem d’entendre és que rés és blanc o negre, perquè res és. Tot el coneixement es basa en l’intent d’adaptació i progrés de l’ésser humà. Per tant: opinem, escoltem, reflexionem, dialoguem.

No intentemos poner vallas al campo (al menos más de las que tocan).




7 oct 2017

Adéu Barcelona:

No m’agrada despedir-me ràpid i amb presses, però per molts motius ho he de fer. És trist, ho sé, i per això espero tornar quan pugui per realment acomiadar-me com cal.

Porto uns dies rumiant... Perquè sí? O perquè no? El que he arribat a entendre després de tant rumiar-ho és que aquí, a casa meva, estava estancat. He viscut milers, milions de vivències, les quals sempre m’han aportat alguna cosa per créixer. No sé dir si han estat més de bones o de dolentes, sobretot pel fet que les coses no es classifiquen així. La vida no pot ser un camí recte en el qual només has de seguir el trajecte. La vida es un arbre, que neix del terra, amb unes arrels, una família, i que va creixent, per moltes parts, moltes vivències, possibilitats...Tot té un sentit per nosaltres i vulguem o no ens afecta de manera més o menys directa, però ho fa.

El cas és que en aquest punt de la meva vida la meva situació no m’aportava l’impuls necessari per fer un canvi. Necessitava fer alguna cosa radical fins a cert punt per poder tirar endavant. Alguns li diuen “un gran pas”, altres “una nova aventura” però al final és el mateix. Em trobo insatisfet amb mi mateix, amb el que aporto a la societat, al món, i crec que de sobte ha aparegut una possible branca que em pot donar allò que busco. Aquesta branca trigarà en créixer, ho sé, i l’hauré de regar molt; però és una oportunitat i no la vull deixar passar. Deixo la meva vida enrere, és cert, un gran esforç que veig necessari, pel fet que tothom haurà de fer-lo, les coses no es poden quedar com estan per sempre. Les coses es viuen, poden ser genials o no tant, però han d’anar passant.

I ara és quan em pregunto: però perquè voles lluny? perquè a Madrid? Doncs per contestar això he de contextualitzar una mica la situació:

Sóc fill de mare madrilenya i pare català (no sé si tenen aquests sentiments nacionalistes però van néixer allà). He viscut a Catalunya i Andalusia. La meva àvia era d’Almeria, el meu avi de Barcelona, l’altre d’Osca i la meva àvia materna de Madrid amb arrels Asturianes. Els meus avis tenen casa a Andalusia, Extremadura, Castella i Lleó i Madrid. També tinc família a Galícia i el País Basc. Cada estiu des de que sóc conscient dono la volta Espanya passant per molts d’aquests llocs. La veritat és que aquells on mes hi estic són com una segona casa per mi. Tots tenen aspectes que m’apassionen, que em fan feliç, i també coses que detesto o m’avergonyen. Però això també em passa a la meva pròpia casa. La qüestió és que em quedo amb les coses bones i dignes de recordar de tots aquests llocs perquè és el que em fa estimar-los. I són molt diferents, tots entre ells. És cert que n’hi ha uns que tenen més coses en comú que d’altres, però tots són diferents. La diferència no implica una incompatibilitat, això és el que vull argumentar. El sentit de pàtria que tenen uns de la seva nació/terra/regió és, segons el meu punt de vista una mica exagerat. La meva segona casa d’Extremadura és el Pantano de Gabriel y Galán, no tota Extremadura, o tota Espanya. El mateix em passa a Catalunya, em sento a casa quan estic a Sant Cugat, concretament a casa meva amb els meus amics i família. Em sento a casa a Barcelona a casa de les meves cosines i de la meva àvia, dels llocs que conec. Això no vol dir que la resta de llocs no em signifiquin res, el que significa és que no ells conec, i que possiblement amb el temps ho faré i, si m’agraden, també m’hi sentiré com a casa. El que vull dir és que les fronteres són causa de la generalització, un dels grans problemes de la humanitat. Ens agrada allò que ens aporta coses interessants, experiències que volem recordar. Quan sento: visca Espanya! o Visca Catalunya!, em plantejo: realment coneixes tota Catalunya o Espanya i t’agrada tot el que hi ha? O realment el que vols dir és visca totes les coses que m’agraden d’aquest lloc o de l’altre. Perquè és molt diferent. És molt difícil apreciar totes les coses que hi ha dins una regió: opinions, cultura, paisatges... Tothom té un esperit crític i hi ha coses que li agraden i coses que no. El que no vol dir que haguem d’eliminar la diversitat, perquè com sempre es diu, el ser diferent és bonic i a més molt útil. Avui mateix he passat per València i realment és un lloc que no conec casi, i ho sento pels espanyols i pels catalans, però jo no em sento a casa (també ho sento pels Valencians). 

El que vull dir amb tot això és que per mi els nacionalismes són coses del passat, que per una banda poden unir a molta gent, però per l’altra creen conflicte en la diferència, quan el que hem de valorar és que tots som diferents, i ens sentirem més pròxims a uns pensaments, però no cal ser de Catalunya per pensar en idees semblants, que és el que en part ens ha d’unir.. Ara, no dic que gent amb idees diferents no es puguin unir tampoc, però és cert que depèn de la llunyania de les idees es pot provocar una escissió. Però això ja ho sabem tots, no estic descobrint res.

Me’n vaig a Madrid perquè en part és casa meva, perquè les diferències que veig no guanyen a les similituds, o aspectes que m’agraden i em fan feliç. Perquè sé que aquí i allà hi ha gent que pensa i que no pensa com jo. I m’és igual, vull gaudir de la vida nois, vull volar. No vull fer d’això un discurs perfecte, només és expressar els meus sentiments.




*A ver si quan torni a Barna puc veureus a tots, perquè d’això no renego, sóc d’allà on em sento a casa.
**Està clar que tot això és una chorrada.
***No vull canviar el vostre punt de vista, només que llegiu la meva opinió, respecto totes les altres però aquestes son les meves idees.

21 mar 2010

20 mar 2010